Los turistas españoles siempre se quejan de lo difícil que resulta que los nórdicos comprendan su sentido del humor. En Finlandia, esto sucede más a menudo que en sus países vecinos, por dos motivos: la importancia del silencio y la juventud del idioma.
Los finlandeses afirman no envidiar el
carácter extrovertido de otros pueblos. Las palabras son demasiado
valiosas para ser desperdiciadas, por lo que a menos que lo que vayas
a decir resulte más interesante que el silencio, es mejor mantener
la boca cerrada. Según Olli Alho, doctor emérito de la Universidad
de Turku y director de la radio nacional YLE durante diez años, la
cultura finlandesa y la japonesa comparten este rasgo. “Los
finlandeses no se sienten incómodos estando en silencio con otra
persona. Sin embargo, resulta de muy mala educación usar el móvil
en ese tiempo”, explica Alho.
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| Jóvenes conversando en la plaza del Senado, Helsinki. C. GALLARDO |
El finés es una lengua muy joven y muy
concreta en cuanto a significado. Comenzó a considerarse un idioma
de uso público a partir de la década de 1840, especialmente desde
1864 en adelante, cuando comenzaron a inventarse muchas palabras. Sus
hablantes confían mucho más que otras culturas en el valor de los vocablos elegidos, por lo que lo que se ciñen a su significado
literal y no comprenden la ironía fácilmente, por lo que la utilizan en escasas
ocasiones y siempre de forma muy sofisticada. Lo que se dice en voz
alta tiene una importancia mayor que en otros países y se recurre
menos al empleo de las manos para enfatizar las afirmaciones.
Además, las palabras pronunciadas son difíciles de
retirar. No basta con disculparse, lo dicho permanece.
Otra característica interesante de uno de los idiomas considerados más complejos de aprender es el género neutro de la tercera persona del singular. En
finés no existen los pronombres “él” y “ella”, sino que
ambos se engloban en una única palabra. Alho reconoce entre risas las ventajas de este rasgo lingüístico. “El género neutro facilita mucho algunas situaciones en las que no se quiere revelar el sexo
de un acompañante, como cuando vuelves a casa después de cenar
fuera con alguien”.
